Kollasuyo
La teoría de la guerra para tiempos de paz en la guerra del Gas en Bolivia, que llevó dos presidentes a renunciar y a elegir al primer presidente indígena de América Latina, Evo Morales.
Kollasuyo
La teoría de la guerra para tiempos de paz en la guerra del Gas en Bolivia, que llevó dos presidentes a renunciar y a elegir al primer presidente indígena de América Latina, Evo Morales.
El Violín
Dirección: Francisco Vargas Quevedo
Don Plutarco, su hijo Genaro y su nieto Lucio llevan una doble vida. Por una parte, son humildes músicos rurales y, por otra, apoyan activamente al movimiento guerrillero campesino contra el gobierno opresor.
Un poquito de tanta verdad
Dirección: Jill Irene Freidberg
En el verano del 2006 un levantamiento popular explotó en el estado de Oaxaca, en el sureste de México. Pero fue le uso popular de los medios de comunicación lo que verdaderamente hizo historia en Oaxaca. El documental capta el fenómeno sin precedentes que surgió cuando decenas de miles de maestros, amas de casa, indígenas, campesinos y estudiantes tomaron 14 estaciones de radio y un canal de televisión en sus propias manos, usándolos para organizar, movilizarse, y sobre todo, defender su lucha por justicia social, cultural y económica.
Caminantes
Dirección: Fernando León de Aranoa
Febrero de 2001. La vida de una pequeña población indígena en el corazón de la meseta purépecha se ve alterada con la noticia de que la marcha que ha convocado el Ejército Zapatista de Liberación Nacional para pedir el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, recorrerá sus calles de tierra en su camino a la ciudad de México.
México, la revolución congelada
Dirección: Raymndo Gleyzer, referente del cine social y revolucionario latinoamericano, secuestrado en mayo de 1976.
Un profundo análisis de la realidad socio-política de México, dentro del contexto histórico de
Sobre Raymundo
Por Juana Sapire, sonidista y compañera de Raymndo Gleyzer*
“Con el alma, la vida y las ganas de hacer cosas”
Fuimos a filmar México, la revolución congelada porque considerábamos que ésa era la primer y más importante revolución del continente. Fue ahí cuando Raymundo llamó a Humberto Ríos y a su mujer Pila para que se sumen al proyecto. Un día hacía un calor insoportable y estábamos grabando en una zona donde no había árboles, nada, y el sol te pegaba en el cerebro todo el día. El Negro Ríos estaba medio mareado, ya se había desmayado una vez, no sé. La cuestión es que apoyó la cámara en el trípode y no sé porqué la cámara se zafó y se vino de punta al piso, se clavó en el suelo, y Ríos casi se muere, le agarró un ataque. Era la única cámara que teníamos. Empezó a gritar “¡Disculpame, Ray!, ¡me vuelvo a Buenos Aires!”. Raymundo lo calmaba y le decía que no: “Encima que cagaste la cámara te querés volver, no es tu culpa, fue un accidente...”
Paramos la filmación y nos fuimos cada uno para la pensión, que era parecida a un conventillo. El Negro estaba muy dolorido, con una culpa terrible. Yo me encerré en mi cuarto, supongo que a llorar.
Raymundo se fue al patio, puso la cámara en una mesa y la desarmó completamente. El problema estaba en la lente de la cámara, por ahí entraba luz y no se podía filmar nada. Raymundo desarmó la cámara y en un papel hizo un mapita, ahí dibujó cada pieza que sacaba para acordarse dónde iban. Nosotros nos fuimos porque no queríamos ni mirar... Después agarró un martillo y le empezó a pegar a la cámara para que se enderece. Todo esto ¡a martillazos limpios! Cada martillazo que nosotros escuchábamos nos daba en el corazón. No le decíamos nada porque era su cámara. Después la armó toda de nuevo y seguimos filmando. No podíamos ir a una casa de fotografía ni nada por el estilo porque en ese pueblo no había nada. Seguimos filmando como mitad de la película sin saber si se arregló o no, es decir, hasta que le mandamos el material filmado nuestro productor, Bill Susman. Recién nos tranquilizamos cuando él nos mandó a decir que estaba todo ok. Raymundo había arreglado la cámara, ¡qué grande! ¿quién se anima a hacer algo así? Agarrar su cámara y darle con el martillo en el medio de ese páramo. Él sí, arregló la cámara, la única cámara que teníamos, porque no teníamos tres cámaras y ni diez monitores.. Se ve que salió bien ¿no? porque recibimos varios premios internacionales. Ése era Raymundo. Sin subsidios del INCAA, sin tres cámaras, sin monitor, con el alma, la vida y las ganas de hacer cosas...
*Fragmento de la nota “Raymundo Gleyzer, cine y revolución”, de Jaime Galeano, publicada en la revista Sudestada nº 48.
Yo pregunto a los presentes
Dirección y realización: Alejandra Guzzo. Grupo de Cine Insurgente
Los trabajadores del azúcar en Bella Unión, en el norte uruguayo, decidieron ocupar tierras el 15 de enero del 2006, cansados de las promesas del gobierno progresista. El documental traza un puente entre los luchadores actuales que piden "tierra pal que la trabaja" y las viejas luchas que en los años 60 y 70 desarrollaron sus padres, junto al líder campesino y posterior fundador del MLN-Tupamaros Raúl Sendic.
Mandiyú
Equipo de realización: Leticia Cuba, Sandro Pereyra y Víctor Burgos
Sobre la forma de trabajo y de vida, los sueños y proyectos de un grupo de familias de pequeños productores que ocupan tierras en Bella unión. Durante la crisis de la caña de azúcar en el norte del Uruguay, los ocupantes sobrevivieron con la diversificación del trabajo, particularmente con la producción lechera. La lucha por la tierra y por planes productivos, sumado al poco eco que este reclamo ha tenido en las autoridades, desemboca el 14 de enero de 2007 en la toma de tierras estatales, administradas por el Instituto Nacional de Colonización.
Este documental nos propone realizar un viaje por Brasil para conocer a uno de los movimientos sociales más grandes del continente, el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), que agrupa a miles de campesinos que desde hace más de 20 años luchan por